Cada vez que cierro los ojos y pienso
recuerdo mi infancia en aquel edén,
presencio las viejas y anticuadas vías
Y por encima de ellas, el sonido del tren.
Me monté en la vieja locomotora
como si eso lo hubiera hecho mucho antes,
ya que estaba seguro de que no era un sueño
porque yo había visto esos sucios estantes.
Si, yo era maquinista en la primitiva ruta
que cruzaba los dos mares por un puente,
recuerdo la fuerza del inesperado Iván
y la aterrorizada cara de la gente.
Sentí un fuerte golpe en la cabeza
pero no pensé que fuera algo importante,
debió de serlo y además muy grave
pues al abrir los ojos San Pedro estaba delante.
Me dijo que todo lo que había visto
fue de lo que hice lo más interesante,
yo le di las gracias y me marché
lejos, muy lejos….hacia delante.
1 comentario:
ola el blogs esta muy bien me gustan muxo las poesias nos vemos bssss
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