sábado, 5 de mayo de 2007

El sentido de la vida

Pensé en aquella tarde de otoño

que mi vida podía cubrir de alegrías,

una semana, un mes o un año

trescientos sesenta y cinco días.

Podía cubrir el horizonte

con susurros que ataran la vida,

al pino más alto del monte

el que está más lejos de la mentira.

Pues quien reside entre la falsedad

se verá rodeado de rabia e ira,

y al verse solo ante la soledad

se sentirá como un miserable suicida.

Pero hay una manera de cambiar

de un alma su personalidad,

dejando a un lado ese pasar

que nos lleva camino de la maldad.

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