Quizás nunca llegue a ser el ángel
con el que sueñas cada noche en tu balcón,
pero pelearé día y noche con mi sable
para intentar conquistar tu corazón.
Se que no tengo sus amplias alas
ni tampoco una aureola en mi cabeza alrededor,
pero si tengo que morir, yo muero
todo sea por ver de nuevo tu resplandor.
Resplandor que arropa en mis calles
a la dulce soledad que escondida en la arena,
sufre, lucha, pelea o muere
a pesar de la grandeza de su pena.
Por eso yo haré una contienda por ti
para defender la hermosura de tu pelo,
porque eres la niña más bonita de mi calle
y como no, también la que yo más quiero.
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